Servicios de traducción
Traducción técnica
La traducción técnica hace que los textos que explican cómo funciona un producto o un proceso cumplan la misma función en otro idioma. El criterio cabe en una frase: el técnico que lee el manual debe poder realizar la misma operación y en el mismo orden que su colega que trabaja con el idioma de origen. Si el texto resulta fluido pero engañoso, la traducción ha fracasado.
7 min de lectura Actualizado: 08.07.2026
El rasgo más evidente de este campo son el volumen y la repetición. Los manuales de una familia de productos derivan unos de otros; la misma frase de advertencia aparece en cientos de lugares. Por eso la traducción técnica no es solo un trabajo lingüístico, sino también un trabajo de gestión de contenidos.
Sin base de datos terminológica no hay coherencia
En los textos técnicos el nombre de una pieza debe designarse con un único equivalente a lo largo de todo el texto. Llamar al mismo componente «cojinete» en una página y «rodamiento» en otra hace que el personal de servicio técnico solicite la pieza equivocada. La forma de garantizarlo es crear, al inicio del trabajo, una base de datos terminológica acordada con el cliente.
La base de datos terminológica es además un activo corporativo. Cuando la empresa cambia de proveedor, esa lista viaja con ella y el nuevo equipo sigue hablando el mismo idioma. Indicar en el contrato que la propiedad de la base terminológica y de la memoria de traducción corresponde al cliente evita desde el principio una dependencia que más adelante saldría cara.
Formatos de archivo y maquetación
Los documentos técnicos rara vez llegan como texto plano. Las etiquetas colocadas sobre los planos, las tablas, los índices generados automáticamente y las referencias cruzadas convierten el lado formal de la traducción en parte del trabajo propiamente dicho. La expansión del texto en el idioma de destino genera el problema de que este no quepa en cuadros de ancho fijo.
| Formato de origen | Contenido típico | Enfoque de tratamiento |
|---|---|---|
| Archivos de maquetación | Manual impreso, catálogo | Se exporta el texto y, tras la traducción, se rehace la maquetación |
| Archivos de marcado estructurado | Documentación modular | Se conservan las etiquetas y solo se traducen los campos de texto |
| Archivos de hoja de cálculo | Lista de piezas, datos técnicos | Se mantienen fijas la estructura de columnas y las unidades |
| Planos y documentos escaneados | Documentos antiguos de archivo | Primero reconocimiento de texto, después verificación; la colocación de las etiquetas se hace a mano |
| Archivos de interfaz de software | Menús y mensajes de error | Se traducen respetando el límite de caracteres |
Las advertencias de seguridad son una categoría aparte
Los textos de advertencia de los manuales no pueden tratarse como frases explicativas corrientes. Los encabezados que indican el nivel de peligro, el orden de esos encabezados y la estructura de la frase de advertencia suelen estar definidos en las normas correspondientes. Aquí la libertad del traductor se reduce al mínimo; lo que procede es utilizar los equivalentes ya establecidos en el idioma de destino.
Del mismo modo, las unidades de medida, los valores de tolerancia y los códigos de modelo son zonas intocables en la traducción. «Localizar» la medida de un tornillo o un valor de tensión es un error grave; esos valores se trasladan con la forma que tienen en el original.
La excepción son los elementos puramente formales, como el separador decimal. Estos sí pueden adaptarse a la norma ortográfica del idioma de destino; ahora bien, si se adaptan, la adaptación debe ser coherente en todo el documento. Usar dos notaciones decimales distintas en una misma tabla daña directamente la fiabilidad de un documento técnico.
¿Cómo se construye una frase de instrucción?
La mayor parte de los textos técnicos son instrucciones, y la frase de instrucción tiene una gramática propia. Una instrucción eficaz es breve, contiene una sola acción y va en imperativo. Si en el texto de origen hay una frase larga y llena de subordinadas, dejarla con la misma estructura en el idioma de destino no es fidelidad, sino pérdida de usabilidad.
Del mismo modo, las expresiones condicionales se anteponen a la acción: si primero viene la condición y después la acción, el lector no ejecuta el paso en el orden equivocado. Trasladar correctamente las conjunciones temporales es también un punto de control crítico; la diferencia entre «una vez finalizada la operación» y «durante la operación» puede tener consecuencias de seguridad sobre el terreno.
El tercer principio es la uniformidad. En un texto literario usar sinónimos se considera riqueza; en un texto técnico es un error. La misma acción se expresa siempre con el mismo verbo. Esto reduce la carga del lector y aumenta el rendimiento de la memoria de traducción.
El papel del texto de origen en los proyectos multilingües
Si un manual va a traducirse a diez idiomas, la calidad del texto de origen pasa a ser el factor que más determina el coste. Cada ambigüedad del original se convierte en diez preguntas distintas formuladas por diez traductores distintos, y cada una se responde por separado. Preparar el texto de origen para la traducción es, por tanto, una partida de ahorro.
La preparación consta de tres tareas: escribir de forma explícita los pronombres ambiguos, usar un solo término para cada concepto y simplificar los ejemplos ligados a una cultura concreta. Cuando estas tres correcciones se hacen una vez en el original, el beneficio se obtiene en diez idiomas a la vez.
El segundo factor determinante en los proyectos multilingües es la gestión de las consultas. Las preguntas que llegan de los traductores deben recogerse en una única lista y las respuestas deben distribuirse a todos los idiomas al mismo tiempo. De lo contrario, la misma ambigüedad se resuelve de forma distinta en cada idioma y diez manuales distintos acaban contando diez cosas distintas. Al final del proyecto, esa lista es además la aportación más valiosa para la siguiente versión del texto de origen.
El tercer elemento es publicar los idiomas de forma escalonada y no todos a la vez. En lugar de esperar a que todos los idiomas terminen de una sola vez, publicar el idioma que ya está listo acelera la retroalimentación y evita que el mismo error se repita en los idiomas siguientes. Una corrección surgida en el texto de origen puede trasladarse sin coste a los idiomas que aún no se han empezado.
Pasos del proceso
- Se analizan los archivos; se informa del volumen total, del porcentaje de repetición y de las partes ya traducidas anteriormente.
- Se extrae la lista de términos y se somete a la aprobación del equipo técnico del cliente.
- La traducción la realiza un traductor que domina el área temática; se mantiene una lista de consultas para los puntos ambiguos.
- Control técnico: se revisan los valores numéricos, los códigos de modelo, las referencias cruzadas y los textos de advertencia.
- Se rehace la maquetación; se corrigen los textos desbordados, las tablas descuadradas y las etiquetas cortadas.
- Se hace una última revisión visual y se entrega al cliente con la memoria de traducción actualizada.
¿Qué determina el precio?
En la traducción técnica, lo que más se malinterpreta es que el número de palabras por sí solo no refleja el coste. En una familia de manuales de mil páginas una parte importante del texto puede estar repetida; el informe de análisis muestra esa repetición y las partes repetidas se tarifan en un tramo distinto. El comprador que no pide el informe de análisis paga en realidad la tarifa completa por un contenido que ya posee.
La segunda partida es el trabajo de maquetación, que se valora aparte de la tarifa de traducción. La tercera es el número de idiomas: en los proyectos en los que un mismo texto de origen se traduce a varios idiomas, el coste de preparación se produce una sola vez y el coste por idioma baja. Los idiomas con los que trabajamos están en las páginas de idiomas y la lógica de precios, en la página de precios.
Situaciones habituales
- El propio texto de origen es ambiguo. Los documentos técnicos suelen escribirse con prisa. Un buen traductor informa de esas ambigüedades mediante una lista de consultas; esa lista es, para el cliente, una auditoría de calidad gratuita.
- El manual se actualiza después. Si no se gestiona la diferencia entre versiones, el mismo contenido se paga por segunda vez. En las actualizaciones solo deben procesarse las partes modificadas.
- Los textos dentro de las imágenes. Cuando los textos incrustados en las figuras no se exportan, la traducción queda incompleta, y eso suele advertirse en el último momento.
- Archivos mezclados con traducción automática. Los archivos que el cliente ha hecho pretraducir no pueden tarifarse sin determinar con claridad si requieren revisión o retraducción. Puede enviarnos sus archivos a través del formulario de presupuesto.
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