Sectores
Construcción y energía
En los proyectos de construcción y energía la traducción empieza en la fase de licitación y continúa hasta que se completa la entrega de la instalación. El periodo intermedio se mide en años. Durante todo ese tiempo, en el mismo proyecto fluyen a la vez los textos contractuales, los pliegos técnicos, la correspondencia de obra y las solicitudes de permiso oficiales; todos ellos tienen que compartir el mismo universo terminológico.
6 min de lectura Actualizado: 10.07.2026
La segunda característica del sector es que los volúmenes son fluctuantes. En el periodo de licitación se traducen miles de páginas en unas pocas semanas; después, durante meses, solo queda el tráfico de correspondencia. Que el proveedor pueda absorber esa fluctuación puede ser más determinante que su calidad media.
Conjunto de documentos a lo largo de la vida del proyecto
| Fase | Documentos | Volumen | Condición determinante |
|---|---|---|---|
| Licitación | Pliego administrativo y técnico, expediente de oferta, documentos de solvencia | Muy alto, en poco tiempo | La hora límite de entrega es inamovible |
| Contrato | Contrato principal, anexos, avales | Medio | Coherencia terminológica y precisión jurídica |
| Diseño | Informes de cálculo, notas de plano, listas de materiales | Alto | Conservación de las unidades y de las referencias a normas |
| Obra | Partes diarios, órdenes de trabajo, actas | Continuo, fragmentado | Rapidez y cercanía al lenguaje de obra |
| Seguridad y salud en el trabajo | Procedimientos, evaluaciones de riesgos, material formativo | Medio | Que el trabajador lo entienda realmente |
| Entrega | Manuales de operación, certificados de garantía, actas de recepción | Alto | Integridad y capacidad de archivo |
La capa de certificación de los documentos de solvencia y societarios que se utilizarán en trámites oficiales es un asunto aparte; los tratamos en nuestra guía de documentos y los regímenes de legalización de los países de destino, en la guía de países.
Riesgo terminológico: el lenguaje de obra y el del pliego no son el mismo
La dificultad propia de este sector es que un mismo concepto aparece en tres registros lingüísticos distintos. En el pliego se emplea el término oficial, en el informe de diseño el término de ingeniería y en la obra el equivalente asentado que utilizan los oficiales. Si la traducción reduce todos ellos a un único término, el texto no se entiende en la obra; si utiliza un término distinto en cada uno, se rompe la coherencia dentro del expediente.
El enfoque correcto es mantener una etiqueta de contexto en la base de datos terminológica: se acuerda de antemano qué equivalente se usará en cada tipo de documento para un mismo concepto. El segundo ámbito de riesgo son las unidades de medida y las referencias a normas. El número de una norma no se traduce, se reproduce; un valor de tolerancia no se redondea.
El tercer ámbito son las cláusulas de reparto de riesgos de los textos contractuales. Una desviación en las cláusulas de demora, fuerza mayor, certificación de obra y prórroga de plazo afecta directamente al presupuesto del proyecto. Estas cláusulas deben tratarse como texto jurídico y pasar por una revisión aparte.
Confidencialidad y cumplimiento
Los expedientes de licitación contienen, hasta el momento de la apertura, información sensible para la competencia: precios unitarios, listas de proveedores, hipótesis del programa de trabajo. La filtración de esa información puede causar no solo un perjuicio comercial, sino también un problema en cuanto a la validez del propio procedimiento de licitación. Que el contrato firmado con el proveedor de traducción incluya una cláusula de confidencialidad específica sobre la información de licitación es una práctica asentada.
El segundo apartado de cumplimiento son los documentos de seguridad y salud en el trabajo. En las obras multinacionales, que los procedimientos de seguridad estén en el idioma que el trabajador entiende es, más allá de un requisito documental, una necesidad efectiva. En estos textos el criterio no es la exactitud terminológica, sino que la instrucción se entienda de forma aplicable; se prefiere una redacción de frases cortas y apoyada en imágenes.
El tercer apartado de cumplimiento son los documentos que se presentarán a las autoridades locales en los proyectos en el extranjero. Las solicitudes de permiso, los informes ambientales y los expedientes de solvencia se traducen al idioma oficial del país de destino y, en la mayoría de los casos, están sujetos al régimen de certificación de ese país. En estos documentos la traducción deja de ser un trabajo técnico y se convierte en un trámite oficial.
Correspondencia de obra: la carga más invisible y más constante
El presupuesto de traducción de los proyectos suele planificarse en función de las fases de licitación y de contrato; sin embargo, a lo largo de la vida del proyecto el mayor número de páginas se produce en la correspondencia de obra. Partes diarios, órdenes de trabajo, actas, solicitudes de modificación y notificaciones de demora; cada una es breve, pero en conjunto forman un volumen grande.
La dificultad de esta correspondencia desde el punto de vista de la traducción es que el contexto no está dentro del texto. La frase «en el tercer bloque se ha repetido el mismo problema» carece de sentido para quien no conoce el proyecto. Por eso, en la correspondencia de obra un equipo con continuidad da mejor resultado que los traductores más cualificados tomados de uno en uno.
La segunda dificultad es la rapidez. Una notificación de demora o una solicitud de modificación es un documento que puede producir efectos contractuales y no admite espera. Por eso, en los marcos de proyecto es una práctica asentada definir para la correspondencia de obra un compromiso de entrega aparte y breve.
Gestión lingüística en consorcios y proyectos multiparte
Los grandes proyectos de infraestructura y energía rara vez los ejecuta una sola empresa. La propiedad, el contratista principal, los subcontratistas, la empresa de supervisión y la entidad financiadora pueden trabajar en idiomas distintos. En una estructura así, la solución estándar es fijar un «idioma de trabajo» del proyecto y llevar toda la correspondencia oficial en ese idioma.
Sin embargo, aunque se haya fijado un idioma de trabajo, la práctica en la obra es distinta: el trabajador trabaja en su propio idioma y la autoridad local escribe en el suyo. Por eso, en los proyectos multiparte la traducción se organiza en dos capas: la capa oficial mira al idioma de trabajo y la capa operativa, al idioma de la obra.
Lo que une ambas capas es una base de datos terminológica común. Que un mismo elemento constructivo se denomine de forma distinta en la correspondencia oficial y en la instrucción de obra genera una ambigüedad que puede convertirse en un litigio en la fase de recepción.
En los proyectos en los que participan entidades financiadoras hay una capa más: la entidad prestamista exige documentación periódica en su propio lenguaje de reporte y la traducción de esos documentos está ligada al calendario de pagos del proyecto. La traducción tardía de un informe puede afectar directamente al flujo de caja. Por eso el calendario de reporte debe incorporarse también al plan de traducción al inicio del proyecto.
Por último, no debe subestimarse la carga de archivo que aparece cuando el proyecto termina. Los expedientes de entrega, los manuales de operación y las actas de recepción no solo se entregan; se utilizan durante toda la vida de la instalación. Que estos documentos estén traducidos con una terminología coherente y en un formato consultable ahorra tiempo directamente en los trabajos de mantenimiento y de reforma que se hagan años después.
Modelo de trabajo
En construcción y energía no basta por sí solo ni el modelo puramente por proyecto ni el modelo puramente marco. El esquema que funciona es la combinación de los dos: un contrato marco vigente durante todo el proyecto, con un compromiso de capacidad definido de antemano para las fases intensas como la licitación. Así, en la semana de la licitación no hay que salir a buscar capacidad.
En los proyectos largos el segundo elemento importante es la continuidad: que el mismo equipo permanezca durante todo el proyecto significa que la base de datos terminológica sigue viva y que el contexto no se pierde en la correspondencia de obra. Para establecer un esquema a escala de proyecto puede utilizar el formulario de presupuesto y consultar los tramos por volumen en la página de precios.
La información que aquí figura es orientativa; debe tomarse como referencia la práctica vigente de la institución correspondiente. Le recomendamos que consulte la situación actual con la autoridad que vaya a realizar el trámite.
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