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Servicios de traducción

Localización de sitios web

La localización de un sitio web no se limita a traducir los textos que contiene. El objetivo es que el visitante del mercado de destino pueda usar el sitio como si perteneciera a su propio mercado. Esto abarca, además del idioma, la moneda, el formato de fecha y de dirección, los hábitos de pago, los textos legales y el comportamiento de búsqueda.

7 min de lectura Actualizado: 21.07.2026

Su mayor diferencia frente a otros trabajos de traducción es que el proyecto no termina nunca. El sitio se actualiza de forma continua; se añaden productos, campañas y entradas de blog nuevas. Por eso la localización debe plantearse no como una entrega, sino como un flujo.

La internacionalización va primero

Si un sitio no está técnicamente preparado para ser multilingüe, el resultado saldrá defectuoso por buena que sea la traducción. Los textos incrustados en el código, los lemas escritos dentro de archivos de imagen, las variables concatenadas en mitad de una frase y los botones de anchura fija son los obstáculos habituales. Corregirlos no es trabajo de traducción, sino de desarrollo, y debe hacerse antes de traducir.

La longitud del texto es un asunto aparte. Al pasar del turco al alemán el texto puede alargarse de forma notable; si la interfaz no está preparada para esa expansión, los textos de los botones se cortan. Un diseño flexible desde el principio sale más barato que decenas de correcciones posteriores.

Las capas de contenido no piden el mismo método

No todos los textos de un sitio son iguales. El titular de la página de inicio y la descripción de un producto, o la política de devoluciones y un mensaje de error, exigen enfoques distintos. Para usar el presupuesto de forma eficiente hay que separar las capas.

CapaEjemploMétodoFrecuencia de actualización
Textos de marca y campañaTitular de la página de inicio, lemaReescritura, adaptación culturalBaja, pero de alto impacto
Textos de producto y categoríaDescripción, lista de característicasTraducción con base de datos terminológicaAlta
Textos de interfazBotón, menú, mensaje de errorTraducción con límite de caracteresBaja
Textos legalesPrivacidad, devoluciones, condiciones de usoRevisión conforme a la normativa del mercado de destinoBaja, de riesgo alto
Contenido de blog y soporteGuías, preguntas frecuentesTraducción orientada a la búsquedaContinua

La visibilidad en buscadores no puede pensarse al margen de la traducción

Puede que el usuario del mercado de destino no busque su producto con la palabra que usted emplea. Un título traducido de forma directa puede ser una expresión gramaticalmente impecable pero que nadie busca. Por eso los títulos de página y los nombres de categoría deben elegirse según el comportamiento de búsqueda real en el idioma de destino.

En el plano técnico, las versiones lingüísticas deben enlazarse correctamente entre sí. Cada versión debe tener su propia dirección, las versiones deben apuntarse mutuamente y hay que indicar con claridad al buscador qué versión corresponde a qué idioma. Si no se establecen estos enlaces, las versiones lingüísticas pueden considerarse copias unas de otras.

El tercer asunto es la redirección automática según el idioma del visitante. Los sitios que redirigen a la fuerza en función del idioma del navegador privan al usuario de su derecho a elegir y dificultan que los buscadores rastreen todas las versiones. El enfoque correcto es sugerir el idioma, pero dejar al usuario la posibilidad de cambiarlo.

¿Dónde empieza la adaptación cultural?

La parte más invisible y a la vez más eficaz de la localización son los elementos ajenos al texto. El orden de los campos del formulario de dirección, el formato del número de teléfono, la disposición del nombre y los apellidos, el día en que empieza la semana, las unidades de medida y las tablas de tallas: todo ello determina que el usuario sienta el sitio como «su propio sitio».

Las imágenes también entran en este ámbito. Una fotografía que resulta natural en un mercado puede parecer ajena o equivocada en otro. Del mismo modo, las connotaciones de los colores y los símbolos no son iguales en todas las culturas. Estas decisiones no corresponden al traductor, sino al equipo de marketing; pero son preguntas que deben plantearse durante el proceso de localización.

Las expectativas de pago y de entrega son la diferencia más concreta. Un método de pago asentado en un mercado puede no usarse en absoluto en otro. Aunque el sitio esté traducido a la perfección, si no ofrece una opción de pago familiar la conversión seguirá siendo baja.

Medición y mejora tras la publicación

El éxito de la localización no se mide por el número de palabras entregadas, sino por el comportamiento en el mercado de destino. Los indicadores que hay que observar son claros: la tasa de rebote por versión lingüística, la tasa de adición al carrito, las palabras escritas en el cuadro de búsqueda y el contenido de las preguntas que llegan al equipo de soporte.

Los registros de búsqueda interna del sitio son especialmente valiosos. Las palabras que los usuarios buscan pero no encuentran muestran directamente en qué puntos su elección de términos no coincide con el mercado de destino. Estos datos son la entrada más fiable para una revisión terminológica realizada unas semanas después de la primera traducción.

Por eso un plan de localización sólido no termina el día de la publicación: incluye desde el principio un primer periodo de medición y una ronda de correcciones basada en él.

¿Por dónde empezar?

Traducir todo el sitio de una vez es a la vez el camino más caro y el más arriesgado. El enfoque más eficiente es empezar por una vía estrecha que genere ingresos: la página de inicio, la categoría más vendida, la plantilla de página de producto, los pasos de carrito y pago, y las condiciones de devolución y envío. Este conjunto básico cubre todo el recorrido de compra y suele representar una parte pequeña del texto del sitio.

Una vez publicada esa vía estrecha, con los datos obtenidos se planifica la segunda oleada: qué categorías despiertan interés, a qué preguntas no responde el sitio, qué contenido se busca y no se encuentra. Así el presupuesto se reparte según la demanda real y no según suposiciones. El contenido de blog y de soporte suele cobrar sentido en esta segunda oleada.

Este enfoque escalonado tiene otro beneficio añadido: la primera oleada permite que el equipo de traducción aprenda el lenguaje de la marca y que la infraestructura técnica se ponga a prueba en condiciones reales. Los problemas que aparecen se resuelven en un conjunto pequeño de contenido; si se descubrieran una vez traducido todo el sitio, el coste de corregirlos se multiplicaría.

Modelo de trabajo

  1. Inventario. Se extrae el total del texto del sitio y se mide cuánto contenido hay en cada capa.
  2. Preparación técnica. Se separan los textos del código, se crean los archivos de idioma y se decide la estructura de direcciones.
  3. Guía de estilo y terminología. Se ponen por escrito el tono de voz de la marca en el idioma de destino, la forma de tratamiento y los términos fijos.
  4. Primera oleada de traducción. Se empieza por las páginas que generan ingresos; no se traduce todo el sitio a la vez.
  5. Control previo a la publicación. Las traducciones se revisan in situ, viéndolas sobre la interfaz real; se corrigen los textos que desbordan y los que quedan fuera de contexto.
  6. Continuidad. Se establece un ritmo regular de traspaso para el contenido nuevo; no se abre un proyecto desde cero cada vez.

¿Qué determina el precio?

El primer factor que determina el coste en la localización es el volumen real del texto que hay que traducir; ese volumen suele ser mayor de lo que se cree, porque la base de datos de productos pasa desapercibida. El segundo es el reparto por capas: los textos de marketing que exigen reescritura se tarifan de forma distinta a las descripciones de producto.

El tercero es la continuidad. En un modelo de flujo continuo, a medida que crece la memoria de traducción baja el coste unitario del contenido nuevo. Puede consultar los idiomas con los que trabajamos en las páginas de idiomas y los niveles de precio en la página de precios, y compartir el inventario de su sitio a través del formulario de presupuesto.

Situaciones habituales

  • Complemento de traducción automática. Permite un arranque rápido, pero entraña un riesgo serio en los textos legales y en las características de producto; al menos estas dos capas deben revisarse de forma humana.
  • Idiomas a medias. Un sitio con el menú traducido pero con el paso de pago aún en turco hace perder más confianza que un sitio sin traducir.
  • Texto dentro de las imágenes. Los textos de los banners de campaña casi nunca entran en el inventario y se descubren el día de la publicación.
  • Atención al cliente. Cuando se traduce el sitio, las preguntas también llegan en ese idioma; los proyectos en los que no se prepara el lado del soporte se atascan en el primer mes.
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